EL TIEMPO DE CUARESMA

febrero 4, 2009

 

Por: Raúl Mauricio Torres Gavidia

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Este 25 de febrero inicia la antesala del periodo de Cuaresma (tiempo que oficialmente inicia en el primer domingo de Cuaresma, este año 29 de febrero). Se hace necesario pues, que reflexionemos lo que la Palabra de Dios nos enseña sobre este tiempo fuerte de la Liturgia y lo haremos en torno a lo que nos dice el profeta Isaías en el capitulo 58, esto por cuanto el tema central de este pasaje es el verdadero ayuno y el sábado.

Un primer paso que les recomiendo es leer el texto de una sola vez y luego, junto a él, si les es útil, seguir esta reflexión. Lo más importante no es lo que esta dice, sino, que la Palabra de Dios hable a nuestros corazones.
Quienes buscan el seguimiento del camino cristiano están llamados a una acción profética en la que se debe anunciar lo incorrecto y anunciar la esperanza. (Verso 1)
Hay una realidad, nuestras comunidades cristianas viven un falso camino. La religión como mero compromiso social o para callar el “que dirán”. Quizás pensemos que el seguimiento real de Jesús no es necesario. “Yo creo en Dios a mi manera” (Versos 2 – 3).Es por ello que en nuestra vida cotidiana, no contemplamos la enseñanza del Maestro: “Si se puede explotar o abusar del otro, pues lo hacemos”, “Si le podemos robar tiempo al patrono, pues adelante, por que bastante que nos explotan” (Verso3)
Estamos en Cuaresma, tiempo de ayuno, no es cuestión de no comer carne, es cuestión de abstenernos, por medio del Espíritu Santo del mal. Estamos en Cuaresma, pero nuestras sociedades están carcomidas por la violencia, por la criminalidad. No comes carne porque “es pecado”, pero cometes violencia contra tu hermano. Nuestra hipocresía es patente. Por eso Dios no escucha nuestra oración (Verso 4)
Las y los creyentes debemos ser cuidadosos, muchas veces, nos esmeramos en las formas del culto externo pero este esmero no toma en cuenta los verdaderos valores de nuestra fe (Verso 5)
¿Y cuáles son los valores de nuestra fe?: “… El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates el nudo que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo; en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes” (Versos 6 – 7)
Cada vez está más de moda observar al cristianismo como una cosa individual: “Lo que se necesita es un encuentro personal con Cristo”, “La cosas de fe, son personales”, “¿Para que preocuparnos de las cuestiones sociales si Jesús pronto viene?” La palabra de Dios que estamos reflexionando nos da una luz fundamental. El cristianismo debe tener un impacto social y público. ¿Cómo podemos mejorar en esta Cuaresma nuestra sociedad?
17cuaresmaa4El desafío de desatar las amarras del yugo, va desde las cosas más pequeñas, hasta las leyes y formas de convivencia que provocan la marginación de sectores enteros de seres humanos. Propongámonos con ayuda de Dios, el romper el yugo desde nuestras relaciones hogareñas hasta nuestro vecindario y de este modo ir cambiando el mundo.
Desatar las amarras no es solo cuestión de cambios radicales o conversión, es tomar conciencia del cambio necesario de las estructuras y las instituciones de nuestra sociedad. Esto por cuanto esas estructuras e instituciones, son los ámbitos en los cuales participamos grupalmente de las injusticias y los pecados de nuestra colectividad. Y estas estructuras e instituciones, son fruto de las dinámicas de injusticia global
Estos versos nos llevan a la misión de Jesús: “El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos” (Lc. 4, 18)
Pidamos en esta Cuaresma la unción del Espíritu Santo, que nos libere de nuestras pobrezas materiales y espirituales, que dejemos de ser cautivos, que podamos ver la mano de Dios en medio de nuestra ceguera egoísta y que nos de la libertad de nuestras opresiones.
Nótese como en el verso 9 del texto de Isaías las consecuencias de la acción colectiva nos favorecen individualmente, nuestra luz brillará, nuestras heridas sanarán, la rectitud, y la gloria de Dios estará con nosotros. Es claro que esa luz, también tiene repercusiones sociales. La luz brillará a los países si éstos comienzan a comportarse conforme a una cultura de paz y no de violencia.
Esta acción social tiene una consecuencia de socorro en nuestras pruebas. La Palabra nos garantiza la ayuda y el socorro de nuestro Padre (Verso 9). Véase que el hecho de llevar a la práctica los valores de nuestra fe, no nos libra de las pruebas, por el contrario, son motivo de ellas. Nuestro Cristianismo ha dejado de ser probado, esto, porque hemos dejado de ser cristianos.
Estamos tan acostumbrados a la comodidad, que hasta ciertas corrientes cristianas dicen que si pasamos por pruebas, es porque no estamos bendecidos, porque no hay prosperidad ni victoria. La cosa es al contrario, si vivimos persecución como fruto de la búsqueda de la transformación social por medio del seguimiento a Jesús, entonces estamos en el verdadero camino.
“Si haces desaparecer toda opresión, si no insultas a otros ni les levantas calumnias, si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad, tus sombras se convertirán en luz de mediodía” (Verso 9 – verso 10)
El dejar de lado la violencia abrirá mejores tiempos y el establecimiento de la paz social. Para ello, el pueblo de Dios, nosotros, los componentes de las comunidades de fe, seremos luz del mundo, porque: “En otro tiempo ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor…” (Ef. 5, 8) “… Ustedes son luz en medio de ellos (el mundo), como las estrellas en el universo.” (Fil. 2, 15) Las bendiciones efecto del seguimiento son claras: la guía de Dios, alimento en el desierto, fuerza al cuerpo, ser como un jardín bien regado, como un manantial al que no le falta el agua. (Verso 11)
¿Permitiremos a Dios que tome control de nuestras vidas?, ¿Dejaremos que nos alimente en la sequedad y soledad de la prueba?, ¿Permitiremos que nos fortalezca?, ¿Daremos testimonio agradable y colorido de Dios?, ¿Seremos bendición de renovación para quienes nos encontramos en el camino?
Pongamos atención al verso 12. La comunidad de fe está llamada a ser reconstructora de ruinas. ¿Cuáles son las ruinas que vemos y vivimos en nuestras vidas y nuestra sociedad?, ¿Qué aspectos de nuestra fe deben ser afianzados? ¿Somos constructores de la paz?
El mensaje es claro: la práctica de la religión del Dios de Jesús es inútil sin la justicia y el amor a los demás. La práctica de la religión del Dios de Jesús no es cuestión de apariencias: “Así dice Yahvé: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse” (Is. 56, 1)
Los versos del 13 al 14 refieren al sábado. Es claro que no entendemos aquí esta palabra como el último día de la semana, sino, como el tiempo dedicado a Dios. El llamado es precisamente a tener esa conciencia de que es necesario apartar un tiempo para Él. Un tiempo que no tiene como centro el hacer dinero. Este debe ser un periodo de alegría y digno de honor. He aquí, un sentido de la Cuaresma, quizás tenemos en nuestra mente este tiempo como cosa de dolor. Nada más alejado de la realidad. Este tiempo, es una invitación a la vida. Vida que Dios que es alegría, que es triunfo y es momento para gozar de nuestra fe.
Este tiempo de Cuaresma estamos llamados a retomar la vocación para la que hemos sido llamados: luchar y vivir por y en la justicia social, donde el objetivo es lograr la vida digna. Esta lucha implica la erradicación de la opresión que produce la marginalidad, mientras los menos, llenos de privilegios, ponen su frente para ser signados con la cruz de ceniza y aceptan hipócritamente: “arrepentirse y creer en el evangelio”. He aquí el desafío que nos deja Jesús, por ese desafío es perseguido y crucificado, por ese desafío debemos dejar nuestros egoísmos, asumir nuestra cruz y seguirle.

 
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QUE DEBE SIGNIFICAR LA IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

febrero 4, 2009

Por: Raúl Mauricio Torres Gavidia

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La ceniza es signo de penitencia y perdón; sin embargo, muchos de los católicos creen que es un acto de magia y por ello acuden a la imposición de la cruz como si se borraran sus problemas de inmediato. Hay muchos que son cristianos de cada Miércoles de Ceniza solamente.
Desde el Antiguo Testamento se contempla la tradición religiosa de cubrirse de ceniza, pero antes se hacía en todo el cuerpo en señal de arrepentimiento y penitencia.
No obstante, hay que dejar claro que lo importante no es el hecho de portar la ceniza en la frente, sino que ésta es una señal externa de un verdadero arrepentimiento espiritual que debe existir en el interior de las personas.
Son las personas las que le dan gran importancia al recibimiento de la ceniza por parte de un ministro (sacerdote o laico) cada inicio del tiempo de Cuaresma, porque para la Iglesia lo que importa es que la gente recuerde su origen y su destino, y ante ello se arrepienta de sus pecados. La imposición de la ceniza es un compromiso a cambiar de vida en el inicio de la etapa de la Cuaresma: los 40 días de preparación previa a la Pascua, es decir, el paso final de Jesucristo vivo en la tierra: crucifixión, muerte y resurrección-.
Pero la ceniza es sólo un signo externo. No se debe confundir, como la mayoría de la gente, que es cristiana de cada Miércoles de Ceniza: abarrotan los templos porque creen que es obligación recibir la ceniza en este día. Les exhorto hermanos y hermanas que asumamos una vida espiritual más intensa aprovechando que es de reflexión y penitencia esta época del Año Litúrgico.
Tenemos que demostrar que al acercarnos a recibir la ceniza, estamos conscientes del compromiso que como creyentes adquirimos, un compromiso el cuál nos debe llevar a una renuncia de raíz al chantaje y a la mentira, que nos indignan a sacar provecho de los demás; a llevar una vida fácil y desordenada; a dejarnos manipular y desorientar por falsas consignas de los medios de comunicación social; a la apatía y conformismo que nos llevan a dejar las cosas como están por temor al riesgo.
Comprometámonos: a respetar a los demás y vivir en la verdad; a vivir una vida con más entrega en el cumplimiento de nuestros deberes; a no seguirle el juego a la publicidad que nos quiere manipular; a participar como creyentes con la valentía y el sentido crítico en la rendición y transformación de nuestros ambientes concretos.

 
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